Javier García

15 enero, 2008

Ole, Joaquín Sabina

Voto útil malgré moi

Esta vez, a mi pesar,

se desangra el núcleo duro
de la izquierda del futuro
como una rosa Aguilar.

La llama de Llamazares me llama,
pero, hoy por hoy,
urge frenar a Rajoy
con votos más populares.

Siempre quedará París
para joder a los míos,
le dijo, entre escalofríos,
Carla Bruni a Sarkozy.

El ácrata que hay en mí
entre Rouco y Artapalo
elige lo menos malo
tapándose la nariz.

Se divorcian a granel
las huestes anti divorcio,
Rato y Cascos, qué consorcio
de Caínes, pobre Abel.

Se desespera Esperanza
con Gallardón a la vista,
hay atasco en la autopista
pepera de la venganza.

Malditas leyes de Hont,
nacionalistas de baba
que exprimen a Rubalcaba
contra la diosa razón.

Por no hablar del fuego amigo
que hiere pero no mata,
del bulldog contra la gata
del Público, resto y sigo.

La polis está que arde
a pie de imprenta del BOE,
izquierda unida al PSOE
mejor mañana que tarde.

Votandito a Zapateromica,
feldespato y cuarzo,
cuando los idus de marzo
se deshagan de febrero.

10 enero, 2008

Sí señor ... como debe ser ¡¡



Por encima de cualquier ideología, está la representación de un País.

A estas alturas, ni Zapatero ni Sarkozy nos van a convencer de su buena relación, puesto que es un hecho constatado y demostrado desde hace meses. En la cumbre hispano-francesa que se ha celebrado en el Elíseo, se han llegado a importantes acuerdos para España, en materia antiterrorista, en materia de inmigración, acuerdos en materia eléctrica y educativa, con las homologaciones de los títulos de bachillerato.

En el trasfondo de estos acuerdos, la relación cordialísima entre ambos Presidentes, una relación basada en la importancia que supone que España y Francia tengan una relación fructífera. Por encima de quién presida, está el interés general de un País, y Zapatero y Sarkozy demuestran la altura política de su tarea y el compromiso serio que tienen con sus países.

Felicidades a la política, porque sirve de mucho, siempre y cuando exista respeto y buena relación entre mandatarios. Esto es la democracia, la palabra y el entendimiento, como debe ser.

08 enero, 2008

OBAMA, PRESIDENTE DE EEUU



Con la mirada puesta en EE UU.

No cabe ninguna duda de que la influencia e importancia de los EEUU en el mundo es indiscutible. Tras los dudosos resultados en los que Al Gore fue derrotado por George Bush, hemos asistido sin duda a una de las etapas más negras en los EEUU, unos Gobiernos de Bush, que sin duda no han dejado indiferente a nadie, que han influido negativamente en la economía mundial y en la paz global.

Es el deseo de muchos ciudadanos del mundo, que se produzca un inminente cambio en las políticas de la gran América, una política que influya positivamente en la economía, en la paz, en el acuerdo y en el compromiso con el medio ambiente. John Kerry no culminó nuestras expectativas, pero ahora el mundo tiene la oportunidad de nuevo para ver un cambio.

Tengo que reconocer que Hillary Clinton es una esperanza para encarnar este cambio tan necesario, y que su nominación como Presidenta sería un gran avance para todos, pero yo me quedo con Obama. Sin duda su victoria en Iowa, le sitúa muy bien para ser elegido Candidato Demócrata a la Casa Blanca, aunque si esto no se produce, sería un grandísimo Vicepresidente de los EEUU, acompañando a Hillary.

Creo que Obama es el único político de primera línea que los demócratas pueden presentar como lo que entendemos por socialdemocracia. Es una persona progresista, de ideología muy distinta al utraconservadurismo republicano, pero sin abandonar el perfil patriota, a veces un tanto ambiguo, que se apodera del Partido Demócrata.

Espero que Barack For America tenga la fuerza suficiente para llegar a Presidir EEUU, para poder colmar nuestras aspiraciones de ver una América más comprometida con el mundo y desterrar por fin la etapa oscura de Bush.

07 enero, 2008

España, Escuela de Ciudadanos

En cualquier democracia que se precie, uno de los pilares más importantes para el desarrollo de un país, es sin duda, la educación. El aval inconfundible para garantizar el presente y el futuro de nuestro país, el garante para nutrirnos de buenos profesionales y de personas bien formadas, depende mucho del sistema educativo que pongamos en marcha desde la responsabilidad de los gobiernos. Hoy día, no se entiende una educación sin valores, una educación que más allá de enseñar los contenidos básicos, forme ciudadanos con valores, que aprendan a comprender y preservar la riqueza cultural, social, democrática y de valores que existe en España.

El intento no puede ser fallido, y el Gobierno de España ha puesto en marcha medidas importantes para que los estudiantes vean atractivo nuestro sistema educativo, y para que los padres se fijen en él y se impliquen de forma decisiva para un mejor futuro de sus hijos. España es el objetivo de una buena educación, en la que los hombres y mujeres del mañana, impregnen de sabiduría y buen trabajo nuestros pueblos y regiones. Sin duda alguna, los últimos datos ofrecidos por el Informe Pisa, han demostrado que el nivel de nuestros alumnos en materia de ciencias o matemáticas, no es malo, pero ha despertado en nosotros preocupación en cuanto a la comprensión lectora, que junto con otros países, ha descendido. En una sociedad cambiante, con rápidos avances tecnológicos, es importante saber compaginar la lectura y la comprensión de la misma, con la necesaria formación informática, por ello el Gobierno elevó de 130.000 en 2004, a 20.000.000 de libros comprados para las bibliotecas y se estableció dentro de la LOE, media hora diaria obligatoria de lectura en primaria, algo que sin duda no es suficiente si no se complementa con la implicación de los padres en casa, motivando a sus hijos a leer y comprender la lectura.

Leyes como la de Educación, (LOE) y la reforma de la Ley de Universidades (LOU), han sido medidas adoptadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para apuntalar nuestro sistema educativo. Frente a la educación elitista del Partido Popular, frente a la reválida y la religión obligatoria, hemos implantado la Educación para la Ciudadanía, dotando de más derechos y autonomía a los estudiantes españoles y a las instituciones públicas educativas, reforzando su democracia interna. Una Ley sin dotación económica, es un fracaso de inicio, por eso el Gobierno de Zapatero ha multiplicado el presupuesto, elevando de 1.500 millones de euros, a 2.800, la dotación presupuestaria en materia educativa. Junto a esto, es muy importante motivar y ayudar a nuestros estudiantes a obtener una buena educación, independientemente de su poder adquisitivo, por ello, el Gobierno del PSOE, en 4 años ha conseguido que haya 250.000 jóvenes más con becas. Y si hablamos de la posibilidad de estudiar fuera del país, mientras el PP daba 1.000 € a 20.000 jóvenes, el PSOE ha dado 6.000 € a 52.000 jóvenes; compara y juzga.

Quiero centrarme ahora en la asignatura de la polémica, la necesaria Educación para la Ciudadanía (EpC), y es que, la sociedad avanza, y reclama cambios para adaptarse a los nuevos acontecimientos. Cuando la violencia de género se cobra una nueva víctima, cuando un grupo de inmigrantes es apaleado, cuando conocemos un nuevo caso de acoso escolar, cuando lloramos la muerte de un amigo en la carretera, cuando vemos avanzar las consecuencias del cambio climático, cuando el insulto se utiliza contra el que no piensa o siente como nosotros, la respuesta de la sociedad no sólo puede ser policial o judicial, sino que debe ser también educativa. Por ello esta asignatura nos plantea una herramienta para implicar al mundo educativo en la educación en valores, y también para concienciar a los padres de lo importante que es no solo formar buenos abogados o médicos, sino ciudadanos, respetuosos y libres.

Aquellos que han comparado esta asignatura con la “formación del espíritu nacional” nada han entendido. Y es que, no es comparable este intento de intoxicación con los ideales del franquismo, del falangismo y del nacional-catolicismo, con una asignatura que para empezar tiene la legitimidad democrática que no tuvo la citada formación del espíritu nacional. EpC no es una doctrina, ni tampoco reserva cualquier paralelismo con la religión, que sigue siendo una asignatura a elegir entre los alumnos. EpC debe ser una enseñanza generalizada y universal, que impulse la libertad crítica, la independencia y la autonomía de todos; una asignatura que forme ciudadanos libres e iguales en derechos.

En la España de hoy, el conformismo y el inmovilismo no ofrece una respuesta eficaz a nuestros problemas. Desde las instituciones, desde el mundo educativo, hasta los padres, debemos implicarnos en mejorar cada día más la educación de los jóvenes, no sólo para garantizar el futuro del país, ni siquiera para garantizar nuestro desarrollo como nación fuerte, en lo económico; sino para crecer en lo social, en lo humano. Cuanto más libres, respetuosos y fuertes en valores seamos, más crece el país, más crece España. A ello estamos convocados todos, para no perder el tren de la modernidad, pero no la modernidad estética, o materialista, sino la modernidad del ser humano, aquel que respeta y se hace respetar.