09 abril, 2013

Sí a los servicios públicos


Últimamente se habla mucho, no sin acierto en algunos casos, del derroche de dinero público que se ha venido produciendo en las últimas décadas. Sin embargo, no podemos permitir que la necesaria racionalización del gasto público se confunda con la anulación de toda inversión pública ni que se identifique esta con los dispendios del pasado. Una cosa son las obras faraónicas realizadas para mayor gloria de determinados alcaldes –como ejemplo particularmente flagrante acude a mi mente el aeropuerto de Castellón– y otra muy distinta es la inversión en infraestructuras que contribuyen al desarrollo, la distribución de la riqueza y el bienestar social de España como pueden ser las carreteras, el AVE, los centros de salud o las escuelas.

Estamos de acuerdo en que el dinero público es de todos por definición y, precisamente en honor a eso, debería gastarse si cabe con mayor cuidado, precisión y prudencia. Porque la inversión de las administraciones públicas posee la genuina capacidad de articular el progreso de todos. ¿Acaso el AVE Madrid-Sevilla no ha tenido un impacto económico importantísimo desde su inauguración en 1992? ¿Es que se nos ha olvidado ya que gracias a la inversión pública en carreteras comunidades autónomas tradicionalmente más aisladas como Galicia ahora están conectadas como es debido al resto del país, con todas las consecuencias económicas y sociales que eso implica? ¿Ya no recordamos los arnedanos la residencia de ancianos, el parque de bomberos, el primer Instituto de enseñanza o el parque del Cidacos? Son solo algunos de los infinitos casos que podrían nombrarse, fruto de más de 30 años de inversiones públicas, que han elevado el nivel de vida de los españoles y colaborado en la mejora de su calidad de vida.

No nos cabe duda, por lo tanto, que la inversión pública puede y debe ser rentable. No obstante, debemos evitar confundir la tasa de rentabilidad económica con la tasa de retorno social. Efectivamente, no siempre van a coincidir ambas y eso no significa que la inversión deba acabarse. Quizá si por un momento nos paráramos a pensar de verdad en qué requisitos debe reunir una inversión pública, la prioridad de esta y las necesidades que cubre, nos encontraríamos con que nos sobran unos cuantos aeropuertos y nos faltan hospitales y centros de dependencia y guarderías donde emplear a los miles de profesionales sanitarios y educativos en paro para que se ocupen de nuestros mayores, dependientes e infantes y, a su vez, liberen a miles de españolas –generalmente son las mujeres las que se sacrifican, digámoslo alto y claro– capaces de incorporarse y dinamizar el mercado de trabajo.

La realidad no es blanca o negra y demonizar ahora todo lo público solo nos conduce a un peligroso proceso de privatización y orfandad no solo de los más débiles, sino de la gran base que sustenta nuestro sistema económico, político y social: las clases medias. Los últimos 30 años en Arnedo nos permiten distinguir entre las inversiones desmedidas como la famosa “pérgola”, que nos costó 120.000 euros a los arnedanos y que luego vimos desmontada y abandonada a la intemperie en el almacén municipal o la remodelación de la calle Juan Carlos I, que nos costó 1 millón de euros con algunos tramos deficientes en el adoquinado incluidos, y las obras y servicios cuya rentabilidad social ha resultado impagable como el Instituto Celso Díaz, el parque del Cidacos, la residencia de ancianos, el teatro Cervantes o la rotonda de Sevillas.

Con los servicios públicos ocurre lo mismo, mientras para el PP la rentabilidad económica es prioritaria en la prestación de servicios municipales, para nosotros es mucho más importante la rentabilidad social de los mismos. Los ciudadanos de Arnedo pagamos cada año más impuestos, con subidas muy importantes, por ejemplo, en el IBI. Estos impuestos han de ser revertidos en forma de servicios públicos de calidad y con precios ajustados para favorecer la igualdad de oportunidades. Con la pretensión del PP de que los gastos sean igual que los ingresos en los servicios públicos como los deportes, el bus urbano u otros, el Ayuntamiento de Arnedo tendría que dejar de prestar, prácticamente, el cien por cien de los servicios que actualmente presta en materia cultural, social, formativa, de recogida de basura, de limpieza viaria, etc.

Los Socialistas pedimos coherencia al equipo de Gobierno municipal. No se entiende que haya que cerrar un servicio como el Bus Urbano porque es deficitario, pero mantengamos una empresa pública como INAR, que en sus propios balances ya prevé para este año, unas pérdidas de 154.000 euros sin prestar ningún servicio que beneficie a los ciudadanos. Tampoco se entiende que dispongamos de una plaza de toros de 6.000 localidades mientras nuestros niños acuden a dos aulas prefabricadas en la Guardería Municipal. Prioridades, coherencia, eficacia y responsabilidad en la gestión en los servicios públicos y en el manejo del erario público. Eso es lo que exige la ciudadanía y lo que los Socialistas aplicamos.

(Artículo publicado en diario La Rioja el 8 de abril de 2013)

16 marzo, 2013

25 años de AMAC.

El otro día visité las instalaciones del Centro especial de Empleo "ARDIS". Lleva en funcionamiento 10 años y ofrece oportunidades de trabajo a personas con discapacidad. Mi apoyo y reconocimiento a AMAC y su labor en busca de la igualdad de oportunidades.


Emiliano García-Page, Alcalde de Toledo, en Arnedo.

El Alcalde de Toledo y amigo, Emiliano, clausuró las exitosas Tertulias de Invierno del PSOE de Arnedo. Un repaso sincero, lleno de realismo, auto-crítica y propuestas de futuro. Un placer compartir con él mesa y con nuestro Secretario General, César Luena.


Con el comercio arnedano.

El otro día participé en el MercArnedo. Una feria en la que 19 comercios de Arnedo pusieron productos de primera calidad a precios inmejorables. El comercio es vital para el desarrollo de nuestra ciudad y hay que apoyarles para que sigan generando riqueza.


En la calle. Fiesta de la "pringada"

Como cada año, los Socialistas participamos en la fiesta que celebra el Trujal 5 Valles de Arnedo. Les deseamos suerte en esta nueva andadura, con un nueva imagen de marca que seguro les reportará más éxitos.


"Aportaremos actitud y responsabilidad en un tiempo en el que sobra la demagogia"

El PSOE de Arnedo edita un nuevo número de la revista Alcanduz en el que hace una propuesta a cada crítica, repasa la actualidad arnedana y promete una actitud responsable, de mano tendida, para mejorar nuestra ciudad.


05 febrero, 2013

A cada crítica, una propuesta

Desayuno con los medios para posicionarnos en todos los asuntos de interés municipal


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02 agosto, 2012

La crisis enmascarada


La mejor manera de devaluar la democracia es demonizando a sus representantes políticos. Reconociendo que la mal llamada “clase política” contribuye en esta devaluación, aunque como en todo, paguen justos por pecadores, no es menos cierto que una derecha inflada de poder absoluto ha vuelto a las andadas. Saben que con la estrategia de “todos son iguales” contribuyen al desalineamiento electoral, sobre todo entre los votantes de la izquierda, que son mucho más críticos con sus representantes y por tanto, más susceptibles de abstenerse como respuesta crítica a su desencanto con la política en general.

La estrategia de Mariano Rajoy, de no comparecer en el Congreso de los Diputados, no es casual. Es una herramienta más para devaluar la democracia: hacer creer a los ciudadanos que sobran muchos políticos en las cortes. No seré yo quien diga que no hay que hacer cambios estructurales, acondicionamiento de salarios y privilegios, adelgazamiento de algunas instituciones, etc, pero lo que no asumo es la demonización de los Ayuntamientos y el recorte de concejales, que lo único que persigue es debilitar los servicios que se prestan a los ciudadanos. ¿Alguien duda de que los ciudadanos se preguntan muchas más veces por la utilidad del Senado, que por la necesidad de tener 5 o 6 concejales menos en su Ayuntamiento? Yo no lo dudo.

Eliminar el 30% de los concejales no ahorrará nada, puesto que el 95% de los concejales no disponemos de un sueldo, lo que no evita que dediquemos el tiempo que tenemos y el que no, en intentar mejorar nuestros pueblos y ciudades. ¿Cuánto se ahorraría el Estado, las administraciones, reduciendo el número de sus componentes? En los casos más optimistas la cifra apenas llegaría al 1% del PIB. Eso sí, asesores, cargos de confianza, puestos de libre designación, podrían suponer más ahorro que el ERE a políticos que pretende el PP. ¿Qué hay en el fondo? Un plan muy bien pensado: eliminamos políticos pero seguimos con una amnistía para colocar a amigos, familiares y conocidos en puestos de libre designación que solo se publican en el ágil y entretenido boletín oficial de turno. Privatizar servicios públicos para que las contrataciones escapen del control parlamentario y no estén sujetas a concursos y oposiciones públicas que garanticen la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos. Esto es lo que está pasando, esto es lo importante.

La mayoría absoluta del PP, que les ha provisto de una cantidad ingente de Alcaldes, concejales, diputados provinciales, diputados nacionales y senadores, hace que el recorte de políticos afecte a los partidos con menos representación que ellos, con lo que la imprescindible tarea democrática de fiscalizar al gobierno, es decir, de hacer oposición, se verá mermada, y con ello, la propia democracia también. Una estrategia que forma parte del ideario del Partido Popular en su empeño por debilitar lo público y adelgazar la transparencia democrática. No pueden hacerlo. No lo explicaron en su programa electoral.

Toda esta situación me preocupa mucho. Me asusta que calen mensajes populistas que lejos de cuantificarse y reflexionarse, son solo eso, mensajes que quedan muy bien ante la opinión pública pero que esconden los cambios reales que necesita nuestro país y sus instituciones para que sean más efectivas y eficientes. Es evidente que el descrédito de los políticos, y de la política en general, ha llegado a tal punto que se convierte en el tercer problema para los españoles, pero los ciudadanos tienen que saber que dar la espalda a la política implica cargarnos la solución, que inevitablemente pasa por ella. Debemos decirle al Gobierno que ante el riesgo de una intervención total, la política no puede ser cómplice de los mercados. Que lo someta a referéndum. Los ciudadanos tenemos derecho a elegir nuestro futuro y el de las generaciones venideras. Eso es lo que está en riesgo, y no si en Arnedo pasamos de 17 a 13 concejales.

Para llegar a esta situación hemos contribuido todos, en mayor medida los representantes políticos, pero eliminar sistemáticamente, y porque sí, herramientas que nos proporcionan más democracia y más libertad, buscan otros objetivos muy distintos a acabar con la crisis. Les molesta la libertad crítica, la independencia de los medios de comunicación públicos, la organización de ciudadanos libres para reivindicar derechos, la tarea de oposición en las cortes. El PP supo poner la primera piedra de la crisis, pero no sabe cómo salir de ella. Nunca lo supo. Por tanto esta estrategia de adelgazar la democracia, eliminar políticos e instituciones y demonizar a partidos y sindicatos, solo responde a un principio ideológico que supondrá el embrión de una crisis mucho peor que la económica - financiera: la crisis democrática y de derechos que garanticen la libertad de los ciudadanos.

(Artículo publicado en diario La Rioja, jueves 2 de agosto 2012)