Me cuesta mucho no opinar, como ciudadano, y como representante municipal, todo lo que ha rodeado a la corrida de José Tomás, Julio Aparicio y Diego Urdiales el 20 de marzo. He asistido atónito a la "movida" que se ha generado este fin de semana con la venta de las entradas. Entiendo que no es fácil que llueva a gusto de todos, pero pienso que se han hecho las cosas más difíciles de lo normal. "Descontrol en la fila, desorden público, negocios ocultos y vistosos, reparto desigual, etc" son comentarios que me llegan de muchas personas que han pasado toda la noche para conseguir una entrada para el festejo.
Desde el equipo de gobierno se ha intentado contentar a las minorías, y se ha conseguido descontentar a la mayoría. Esa es mi reflexión. Me considero aficionado a los toros, lo he sido desde muy jovencito, y voy a asistir al festejo porque pienso que traerá cosas positivas a la ciudad. No me instalo en la crítica facilona, ni hago leña del árbol caído, pero los ciudadanos quieren conocer la opinión de sus representantes. Se han desatendido muchas cosas que preocupan a los ciudadanos, el Arnedo Arena copa los noticiarios de la prensa local, los comentarios de bodega y la actualidad local. No me resisto tampoco a decir que Arnedo necesita muchas cosas, en materia educativa, social, cultural e industrial. En materia económica, turística y de infraestructuras. Menos maja, y más ARNEDO; menos despilfarro y más colegio y guardería. Para mí esto es lo importante, lo demás, accesorio.
Yo he sido vehemente en la defensa de la identidad de Arnedo, en localizar la fiesta en el centro de la ciudad, en no participar de la muerte del ambiente entorno a la plaza de toros de Arnedo. No podemos cagarnos de un plumazo lo que hemos sido, lo que supone salir a la Puerta Munillo y encontrar el calor de los sarmientos en las degustaciones, la verbena popular, la charanga y los gaiteros en la subida a los toros, los cafés y tertulias en el Bar Numancia, Vichori o Almícar; el calor de la Plaza de Arnedo, etc. Esto no significa estar en contra del progreso, sino a favor de otro tipo de progreso, el que no olvida las raíces, las costumbres arnedanas. Es mi opinión, y así os la transmito.



